POEMA DEL PAN

El pan
el más sencillo lenguaje,
el alimento más fraterno.

Que se llame pan,
arroz, maná o mijo
de todos los tiempos y todos los lugares,

El pan,
que une a los hombres del modo más fundamental
y por el que hacen la guerra,

El pan,
lo que me resulta más familiar
y también lo más necesario.

Dar un trozo de pan
al que quiero amar,
es ya darse a uno mismo.

Recibir del cielo
mi pan de cada día
es levantar los ojos más allá de mí mismo.

Pan hecho de mil granos de trigo,
que a cambio de uno solo caído en tierra
se da cien veces a sí mismo.

Pan,
símbolo universal
de lo que se puede compartir.

Pan,
palabra silenciosa
del gesto de amistad.

Pan,
dado por el Amado
a aquel le ha traicionado.

Pan,
con el que el propio Dios
ha querido identificarse.

Pan,
que, cogido por las manos de Dios,
ha salvado a la humanidad.

Pan,
hecho de mil granos molidos,
amasado con todas nuestras heridas.

Pan,
en quien cada cual puede reconocerse
en su propia carne rota.

Pan,
sin el que ninguno de nosotros
podría sobrevivir.

Todos
tenemos hambre de pan,
pero de mucho más aún.

El mundo
corre en todas direcciones
para ganarse el pan.

Hay hombres
que están dispuestos a cualquier cosa
por un mendrugo de pan.

En ciertas prisiones,
una miga de pan
valía su peso en oro.

Tirado a veces a la basura,
escandaliza los ojos demasiado grandes
de pequeños niños hambrientos.

Pan:
no sirve de nada atesorarlo en el granero,
porque mañana se pudrirá u otro lo cogerá.

Pan
que Dios ha hecho llover del cielo,
pero que no se podía conservar de un día para otro.

Pan
que manos de tantas mujeres
han trenzado a lo largo de los siglos.

Pan
que por todo el mundo,
como una cadena invisible, ha amasado la humanidad.



Una monja