… SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS

He aquí que vienen días
— oráculo del Señor —
en que Yo mandaré hambre a la tierra;
no hambre de pan ni sed de agua,
sino de oír la Palabra del Señor.
Entonces vagarán de mar a mar,
de norte a levante andarán errantes
en busca de la Palabra del Señor
pero no la encontrarán.

Amós 8,11

JUDAÍSMO

La Iglesia no puede olvidar que ha recibido la revelación de Antiguo Testamento por medio del pueblo con el que Dios, por su inefable misericordia, se dignó establecer la Antigua Alianza, ni que se nutre de la raíz del buen olivo en el que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. Cree, pues, la Iglesia que Cristo, nuestra Paz, por la cruz reconcilió a judíos y gentiles y que de ambos hizo una sola cosa en Sí mismo. NOSTRA ÆTATE §4

En ese desierto propicio a la revelación, Dios va a hablar a ABRAHAM, el padre de los creyentes, a MOISÉS, el hombre de la Torá de fuego que prefigura al Hijo Único y a ELÍAS, el profeta virgen de la intimidad solitaria y silenciosa con Dios. Tres servidores de Dios de la Alianza que nos invitan a ponernos en marcha con ellos por los senderos de la Historia Santa de un pueblo en el que podemos contemplar el cumplimiento del benévolo Designio eterno y en el que se enraíza nuestra propia historia de creyentes.

En la soledad, Dios está cerca.
En los desiertos, habita en nosotros.
Los lugares llenos de gente se nos antojarán solitarios
y las soledades no nos parecerá vacías.
Estaremos siempre alegres en Dios;
llenos de gozo en nuestro Creador;
de júbilo, a causa de su voluntad;
de deseo del instante en el que nos encontraremos con Él. Bahya Ibn Paquda. † s. X

El desierto no es lugar del aislamiento sino el de un encuentro. Andrés Neher † 1988